Y como prometimos, tanto en el evento como en twitter, comenzamos a subir los ganadores, tanto de fanart como de fanfic, del HetaDay de este año ^^
Antes de nada, debemos tener en cuenta que dichos escritos (en el fic, que es el tema que nos atañe esta entrada y las dos siguientes) fueron realizados siguiendo las bases vigentes. Es decir: escritos en ese mismo momento, a mano, y en un plazo de tiempo limitado.
Por tanto, hay letras que, por mucho que hayamos querido, no hemos entendido del todo, y pedimos disculpas a los autores si hemos cometido algún fallo al transcribirlo ^^U
Y también, no seais duros con ellos, solo tenían hora y media para poder terminar, y como tal, no es que tuvieran mucho tiempo para poder corregirlo al 100% XDDD
* [NdT:] = Nota del transcriptor.
[NdA:] = Nota del autor.
TERCER PREMIO DE FANFIC DEL HETADAY 2012
Título: Reacción
Autor: Kiriahtan
Premio: Un llavero/colgante para el móvil de la bandera de Rusia (hecho a mano)
Hacía mucho que nadie ponía un pie en aquel edificio. Daba la impresión de que llevaba siglos abandonado cuando solo eran unos meses… Pero habían sido unos meses largos y sedientos, espesos para la memoria e incomodas a la lengua.
Alfred F. jones apartó un madero a un lado. Solo se oía el ruido de sus pasos avanzando en el silencio y Alfred empezaba a pensar que tal vez no estuviese allí. Pero, ¿dónde si no?
Del nuevo gabinete de gobierno ruso solo llegaba la confusión y nuevas medidas. La recién nacida Federación Rusa se abría al mundo y al inevitable capitalismo, como Alfred sabía que algún día ocurriría.
Pero desde la caída de la ya anticuada Unión Soviética no se había vuelto a ver a Ivan Braginski.
¿Estaba preocupado? Su idea era derrotar a Ivan, que admitiese su error, pero después de ocho meses sin tener noticias de la representación rusa las demás noticias comenzaban a inquietarle. Que diese la cara. Que afrontara la derrota como un hombre. Eso era lo que Alfred quería conseguir buscándolo.
Apartó un bloque de piedra. Avanzar entre las ruinas del Kremlin era tedioso y complicado, listones de madera, trozos de piedra, incluso fragmentos y marcos de cuadros, inundaban los pasillos y suelos. Restos desvalijados y rapiñados. ¿Podría vivir ahí alguien? Aunque si Ivan estaba allí no estaba viviendo para nada…
– ¡Arg! – incluso con su fuerza luchar contra las ruinas era dificultoso. O tal vez fuese solo la frustración.
Alfred era poco paciente, inquieto y no tenía mucho tiempo, ganas para buscarlo.
Gruñó apartando más ruinas y entonces oyó un roce cerca. El sonido de las botas contra el suelo. Alfred se detuvo y miró en dirección del sonido: un pasillo a su izquierda. Estaba oscuro como la boca del lobo.
Alfred se sintió inquieto al pensar esto. Un lobo muerto puede no estar tan muerto como parece aparentemente, esperando abalanzarse sobre la primera presa que, ingenua, se aproximase.
“No, piensa, Alfred” se ordenó a sí mismo y cuadró los hombros, inspirando aire profundamente, hinchando el pecho y mirando hacia la sombra que se aproximaba hacia él.
La figura fue aumentando de tamaño, y aún así Alfred se dio cuenta de que estaba encorvada, con el peso cargado en los hombros y arrastrando algo que producía un sonido metálico de arrastre por el suelo. Un sonido que solo acompañado por su respiración y pesadas pisadas producía escalofríos.
Ivan apareció frente a él. El pelo casi blanco estaba manchado, agitado. La piel solo ensombrecida porque estaba [NdT: palabra ininteligible] y el abrigo sucio y rasgado en el bajo. La oscuridad del pasillo amenazaba a Alfred desde la espalda del viejo (¿Y actual?) enemigo. Lo que arrastraba era un grifo pero no era lo único que llevaba en la mano: agarraba también una botella de [NdT: palabra ininteligible] casi vacía, sin ningún dilema de medio y medio, de algo que seguramente fuese vodka.
Alfred tragó saliva.
¿Su [NdT: palabra ininteligible] había sido tan espeluznante alguna vez?
– Ivan – lo llamo, [NdT: palabra ininteligible], ¿sería capaz de hablar aún? El ruso alzó la cabeza, sombrío y los ojos violetas se clavaron en él, profundos, amenazantes y huecos –. Ivan debes salir de aquí. Sé que te sientes avergonzado de tu derrota pero, ¡anima esa cara! Todos sabíamos…
No pudo acabar la frase. El metal le golpeó el estómago y se clavó luego contra su cuello, alzándolo contra la pared [NdT: palabra ininteligible] lo que lo había empotrado de improvisto. Alfred maldijo, echando pestes.
– ¿Crees que esto es el final? – la voz, rasposa, atravesó su garganta. Parecía que hacía mucho que no hablaba y las palabras eran esposas como el metal roto.
Se rió. Por lo bajo, agitando los hombros, en una extraña convulsión.
– [NdT: palabra ininteligible]… – no podía dejar de reír.
– Estás loco, siempre lo estuviste – masculló Alfred. El grifo contra su garganta le impedía articular bien las palabras pero lo hizo –. ¡Suéltame! – ordenó sin que le hiciera caso –. No sé por qué nos preocupamos por ti, ¡deberíamos dejar que te pudrieras aquí!
Ivan había dejado de reírse, la cara repentinamente inexpresiva frente a la mueca de locura anterior. Parecía pensativo, ¿estaba considerando sus palabras? A Alfred le costaba creerlo. Ivan era un loco y esa visita un error. Si ya lo sabía…
– Tal vez deberíais haberlo hecho, da – asintió muy lentamente Ivan.
– Suéltame – ordenó de nuevo Alfred, gruñendo, era lo poco que podía hacer.
Pero su sorpresa el ruso hizo caso de su orden y le dejó caer, sin ninguna delicadeza, pero libre. Alfred se golpeó las piernas y las costillas contra el suelo. Se frotó la garganta, tosiendo, dolorido.
– Loco… – musitó pero Ivan ya se había puesto en marcha dándolo la espalda.
Al parecer no tenía más que decir pero se encaminaba a la salida.
¿Qué acababa de ocurrir? Alfred no tenía ni idea pero parecía que había cumplido su objetivo de sacar a Ivan de su enclaustramiento y desaparición.
Lo que significase eso era otra cosa.
Aún frotándose la dolorida garganta lacerada por el grifo se puso en pie.
Ya no se veía nada de Ivan cuando avanzó hacia la salida del antiguo lugar.
[NdA: El Kremlin no destruido con la caída de la URSS, pero en esta versión me pareció adecuado]





Las palabras inteligibles tenían una fácil solución y más conociendo mi letra: dejarme transcribirlo.
ResponderEliminarEn fin, gracias por subirlo al fin.