SEGUNDO PREMIO DE FANFIC DEL HETADAY 2012
Título: Sin título
Autor: Kiba
Premio: Peluche de un mochi UK (hecho a mano)
Abrió la puerta de una patada y entró llenando el suelo de la mezcla de barro y sangre de sus botas, dejo el hacha apoyada contra la puerta con más delicadeza de la que era propia en él.
Fuera el sonido de la lluvia era tan intenso que apenas podía escuchar el sonido de sus propios pensamientos.
En parte eso le gustaba, así al menos una parte de lo vivido hacía unas horas podía ser borrado de su mente.
O al menos podía no pensar en ello más de la cuenta.
Se internó en la casa y llamó a gritos al más pequeño. No hubo respuesta.
Seguramente el muy imbécil había decidido marcharse.
Sabía que el día llegaría, no paraba de mirarle de esa manera que le hacía sentir culpable, como si él fuera el que día tras día decidía que otros debían morir por su mano, como si hubiera sido su elección. Pero por supuesto jamás se dignará a explicarle nada, a decir que él no disfrutaba de vivir así, que eran otros los que decidían el camino que debía tomar para ser fuerte. Y Dinamarca DEBÍA ser fuerte, no solo por él, si no por el otro, por Suecia, pero el más pequeño era incapaz de verlo.
Escuchó unos pequeños pasos venir del pasillo, por lo visto el otro no se había ido, pero ya era tarde, él ya estaba furioso.
No supo ni como, era ajeno a sus propios gritos y a sus acciones, siempre que el menor acababa lleno de golpes y asustado era como s fuera otro el que ocupaba su cuerpo. No es que disfrutara haciéndolo, pero tampoco podía disculparse, su orgullo no se lo permitía.
Y años después cuando su familia estaba al completo y pensaba que tras la lucha y las guerras y todo el tiempo pasado por fin estarían bien sucedió lo que había temido desde el principio.
Suecia se fue. Pero no solo, no. Había huido con uno de los miembros recientes de su familia.
Se había ido con otro y no con él, había elegido a otro. Y sabía ya desde el principio que nunca iba a ser capaz de perdonarle y que ya no podía [NdT: palabra ininteligible]. Aún así salió a buscarle, hacha en mano y con la furia en los ojos.
Sabía que no podría alcanzarle y tampoco quería. Habían llegado al final y de encontrarle le mataría.





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