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Año nuevo... Aires nuevos!!

Hola a todos!! Como habréis podido notar, esto ha estado un poco muerto XD Pero es que nos hemos enfrentado a algunos cambios en nuestras vidas personales bastante grandes (mudanzas, viajes largos, y ese tipo de cosas), por lo cual no nos hemos podido dedicar a esto de ninguna manera.

Por ello, mil disculpas por no haber podido subir los ganadores del fanart del anterior HetaDay, pero esperamos poder colgarlos pronto u___u

Pero ya estamos aquí!! Hemos vuelto!! Y con este nuevo año que empieza, Hetalienses en Madrid se va a renovar... sí!! Otra vez!! XD

PRIMER CAMBIO!
Solo vamos a estar dos organizadores en esto, aunque según los eventos que tengamos, quizás una serie de personas (algunas ya las conoceréis, como Hinata, Reigo o Enri) nos echarán una mano.
Pero como principales solo nos vamos a quedar Nico y yo.

SEGUNDO CAMBIO~
Una de las cosas de la que más nos hemos sentido del año pasado es del gran proyecto que teníamos de hacer muchos eventos a lo largo del año, pero como ya se pudo ver, nos fue imposible por  falta de tiempo.
Por ello, esta vez solo vamos a dejar tres eventos fijos ^^

Marzo/Abril
Recogida de los huevos de Pascua
 
 Junio/Julio
Ginkana veraniega
 
Octubre
Hetalia Day 
 
TERCER CAMBIO ^^
Ya el año pasado cambiamos el estilo y estructura del blog, pero ahora vamos a volver a reorganizarlo. Dejaremos cada evento con su propio tag, así como el de Galería y Noticias, y ahora se añadirá el de las Bases de los Concursos y todos los antiguos post de la vieja organización estarán en Antiguo HetaDay
 
Qué os parece todo esto?  No es mucha cosa, pero espero que así todo esto salga mil veces mejor y nos lo pasemos el doble o triple de genial n3n

Primer premio de fic en el Hetalia Day 2012

PRIMER PREMIO DE FANFIC DEL HETADAY 2012

Título: Sin título
Autor: Nowaki
Premio:  Llavero de Japón (traído de Japón)

Amanecía y los rayos del sol comenzaban a dotar de luz la habitación de Eduard.

Este dormía plácidamente tras una larga noche de limpieza por orden de Ivan, dado que iba a recibir visita y toda la casa debía estar resplandeciente.

Pero como era natural, Ivan delegaría la tediosa tarea de limpiar a sus “queridos” bálticos: Raivis, Toris y Eduard. Mientras tanto, él saldría a visitar a su hermana para saber si podría pagarle la factura del gas.

Y así fue como los tres bálticos fueron forzados a limpiar la casa de su señor.

– No entiendo por qué razón tenemos que limpiar nosotros – comentó Toris mientras limpiaba la gran
cristalera del salón, que había quedado salpicada de gotas rojizas.

– Debe ser porque a él le da pereza hacerlo – respondió Raivis con una voz que denotaba un deje de miedo por si era oído.

– O porque no sabe hacerlo – contestó Toris.

De pronto, ambos bálticos sintieron como si la temperatura de la sala hubiera bajado 10 grados de golpe, porque una voz con una dulzura y un candor que denotaban crueldad contestó a Toris.

– ¿Qué no sé hacer qué, Toris? Veo que vas a necesitar algo de mi compañía… ¿O tal vez de mi hermana Natasha?

Toris y Raivis sintieron que su alma, mente y cuerpo se congelaban. ¿Habría escuchado Ivan su comentario?
Pero cuando ya se preparaban para deshacerse en disculpas mientras se giraban, la voz de Eduard, jovial y alegre, les hizo regresar a la realidad.

– ¿A qué imito bien a Ivan? – y prorrumpió en una sonora carcajada al ver la cara de los otros dos.

– ¡¿Pero se puede saber qué te propones?! – le espetó Toris.

– Ca–casi… casi me da al–algo… – fue capaz de articular Raivis.

–Vamos, vamos… Relajaos los dos. Ivan no va a regresar hasta mañana…

– ¡Pero ya conoces los castigos que nos impone si no sale todo a su gusto! –gritaron Toris y Raivis al unísono.

– Tranquilizaos, por favor… – comentó el mayor de los bálticos, ajustándose las gafas – Tenemos limpia la parte de arriba, y esta parte, la de abajo, está a la mitad.

Raivis y Toris se miraron el uno al otro. A Eduard no le faltaba razón.

– Vamos a tomarnos un pequeño descanso – continuó Eduard –. Al fin y al cabo, nos lo merecemos, ¿no creéis? – concluyó con una pequeña sonrisa.

Los otros dos estuvieron, por fin, de acuerdo con Eduard. Rápidamente se quitaron guantes, delantales y cualquier otro utensilio de limpieza y se sentaron los tres en el sofá de Ivan, ese blanco que solía estar reservado para los invitados.

Tras suspirar por sentarse al fin un poco, fe Raivis quien lo propuso:

– ¿Por qué no jugamos a “verdad o trago”?

Los otros dos le miraron dudosos.

– Si… Ya sabéis… – continuó el menor, aturullándose en sus propias palabras –. Uno dice un hecho, como… yo qué sé… que a Toris le gusta Natasha… y si no es verdad, se bebe.

Bien mirado, necesitaban divertirse un poco, así que aceptaron ambos.

– ¿Pero… – interrumpió Toris –… qué bebemos?

– ¿Qué tal… algo de vodka? – propuso Raivis en un susurro.

La respuesta conjunta de Eduard y Toris no se hizo esperar.

– ¡¿PERO TÚ ESTÁS BIEN?!

– S–si… – respondió Raivis en un susurro –. Abajo hay mu–muchas botellas… No creo que se dé cuenta de si falta una…

– Estoy de acuerdo – corroboró Toris.

Eduard suspiró. En buena se había metido. Si acababan borrachos (que todo apuntaba que sí), todo tomaría un rumbo que no deseaba. Se conocía bien, y sabía que si dejaba que el vodka se adueñara de él, eso solo significaba que sus labios entrarían en contacto con los de otro como mínimo.

– Eduard… Eduard… ¡Ey, despierta!

La voz de Toris le sacó de sus pensamientos. Ante sí se encontró con un vaso de vodka y las miradas de Toris y Raivis.

– Ay, si… Perdón…

– Te toca… – informó Toris – A ver… Veamos, ¿alguna vez has pasado una noche loca con… digamos… ese tal Tino?

El rostro de Eduard se tiñó de rojo de repente.

– ¿Qu… Qué?

– ¡Ajá! Osea que sí. – se rió Raivis.

– ¡N–no! ¿Cómo voy a…?

– Reconócelo, Ed… lo has hecho… – rió Toris.

Le habían pillado. Era cierto. Algunas noches, sus pensamientos habían aterrizado junto a Tino, y su fantasía se había ocupado del resto.

Para ocultar su sonrojo, levantó el vaso y bebió. Tras posar de nuevo el vaso en la mesa, tragó el líquido y se dispuso a pregunta a Toris.




Poco a poco, fueron sintiéndose más animado y acalorados, lo que acabó originando que los tres fueran perdiendo sus camisas. A medida que la noche se echaba encima y bebían más, fueron sintiéndose más desinhibidos con las preguntas.

Cuando ya Raivis había sido vencido por el sueño y apenas quedaba vodka, Toris y Eduard se encontraban en ropa interior, debido al alcohol.

– E–está bien… gafitas – logró articular Toris –. Veamos… ¿le has dado… un beso a… otro hombre?

– Pu… Pues… no… – y alzó su vaso vacío con la intención de beber.

Toris acabó riendo. Había ganado aquel juego.

– He ganado… Y como premio…  – de repente, se abalanzó sobre Eduard y juntó sus labios con los del rubio.

Era difícil imaginar describir esa sensación. Le gustó mucho, y como única respuesta exterior acarició el pecho desnudo de Toris, mientras su lengua degustaba aquellos labios con sabor a vodka.

Tras unos minutos que parecieron una eternidad, el beso se rompió.

– T… Toris…

Cayó en un profundo sueño a la vez que Toris, con una sonrisa en los labios.

De repente, se abrió la puerta principal, y apareció una figura altísima con una bufanda.

Ivan sonrió para sí al encontrarse el panorama, y tras comprobar que todo satisfacía a sus exigencias, tomó a cada báltico en brazos y los llevó a sus camas respectivas.

– Buenas noches, bálticos. Veo… que lo habéis vuelto a hacer – susurró a sus dormidos sirvientes.




Eduard despertó, y tras constatar que estaba en su habitación, se levantó.

Justo en ese momento llamaron a su puerta, y esta se abrió antes de darle paso.

– Buenos días, Toris – saludó Eduard con una sonrisa mientras se levantaba y besaba al visitante cálidamente.

– Buenos días, Ed…

Segundo premio de fic en el Hetalia Day 2012

SEGUNDO PREMIO DE FANFIC DEL HETADAY 2012

Título: Sin título
Autor: Kiba
Premio:  Peluche de un mochi UK (hecho a mano)

Abrió la puerta de una patada y entró llenando el suelo de la mezcla de barro y sangre de sus botas, dejo el hacha apoyada contra la puerta con más delicadeza de la que era propia en él.

Fuera el sonido de la lluvia era tan intenso que apenas podía escuchar el sonido de sus propios pensamientos.

En parte eso le gustaba, así al menos una parte de lo vivido hacía unas horas podía ser borrado de su mente.

O al menos podía no pensar en ello más de la cuenta.

Se internó en la casa y llamó a gritos al más pequeño. No hubo respuesta.

Seguramente el muy imbécil había decidido marcharse.

Sabía que el día llegaría, no paraba de mirarle de esa manera que le hacía sentir culpable, como si él fuera el que día tras día decidía que otros debían morir por su mano, como si hubiera sido su elección. Pero por supuesto jamás se dignará a explicarle nada, a decir que él no disfrutaba de vivir así, que eran otros los que decidían el camino que debía tomar para ser fuerte. Y Dinamarca DEBÍA ser fuerte, no solo por él, si no por el otro, por Suecia, pero el más pequeño era incapaz de verlo.

Escuchó unos pequeños pasos venir del pasillo, por lo visto el otro no se había ido, pero ya era tarde, él ya estaba furioso.

No supo ni como, era ajeno a sus propios gritos y a sus acciones, siempre que el menor acababa lleno de golpes y asustado era como s fuera otro el que ocupaba su cuerpo. No es que disfrutara haciéndolo, pero tampoco podía disculparse, su orgullo no se lo permitía.

Y años después cuando su familia estaba al completo y pensaba que tras la lucha y las guerras y todo el tiempo pasado por fin estarían bien sucedió lo que había temido desde el principio.

Suecia se fue. Pero no solo, no. Había huido con uno de los miembros recientes de su familia.

Se había ido con otro y no con él, había elegido a otro. Y sabía ya desde el principio que nunca iba a ser capaz de perdonarle y que ya no podía [NdT: palabra ininteligible]. Aún así salió a buscarle, hacha en mano y con la furia en los ojos.

Sabía que no podría alcanzarle y tampoco quería. Habían llegado al final y de encontrarle le mataría.