Como ya anunciamos en el anterior post del blog, y también por twitter, tras organizar los últimos (y esperamos que definitivos) cambios a la organización de esto, el próximo evento que haríamos sería...
*redoble de tambores*
Una recogida de huevos de Pascua!!
Bien es cierto que aquí, en España, no es una fiesta muy común, por no decir que casi nadie la conoce, pero por toda América y en muchos países de Europa y Asia, es algo tradicional.
El día del Domingo de Pascua, un conejo sale desde su escondite durante la noche, y esconde huevos de chocolate primorosamente decorados por los parques y jardines de todo el país. Así, los niños y niñas, cuando se despiertan, comienzan a buscarlos rápidamente, intentando ser los que más huevos consigan de todos sus amigos.
Como ya hemos dicho antes, en España, el Domingo de Pascua se celebra totalmente diferente, es más! Es un día para un rito religioso basado en la creencia cristiana.
Pero no todos los países caracterizados que salen en Hetalia son cristianos, y por lo tanto, basar eventos en base a ritos religiosos (como Navidad) no sería muy ético por nuestra parte.
Por ello, el evento de la recogida de huevos se celebrará una semana después del Domingo de Pascua, para que no coincida con los ritos tradicionales cristianos.
Y qué haremos en este evento? Como bien dice el nombre, será una recogida de huevos.
Y cómo lo haremos? Muy sencillo!
El día 7 de abril se quedará en Príncipe Pío, donde en el parque habremos escondido una serie de pelotas pequeñas, simulando los huevos del Conejo de Pascua.
Obviamente, habrá una caza de ellos, y tras su recolección, tendremos dos premios: Al que más "huevos" haya conseguido, y al que menos.
Conforme se acerque la fecha ya pondremos hora y lugar exacto del evento ^^
Recogida de huevos de Pascua.
Año nuevo... Aires nuevos!!
Hola a todos!! Como habréis podido notar, esto ha estado un poco muerto XD Pero es que nos hemos enfrentado a algunos cambios en nuestras vidas personales bastante grandes (mudanzas, viajes largos, y ese tipo de cosas), por lo cual no nos hemos podido dedicar a esto de ninguna manera.
Por ello, mil disculpas por no haber podido subir los ganadores del fanart del anterior HetaDay, pero esperamos poder colgarlos pronto u___u
Pero ya estamos aquí!! Hemos vuelto!! Y con este nuevo año que empieza, Hetalienses en Madrid se va a renovar... sí!! Otra vez!! XD
PRIMER CAMBIO!
Solo vamos a estar dos organizadores en esto, aunque según los eventos que tengamos, quizás una serie de personas (algunas ya las conoceréis, como Hinata, Reigo o Enri) nos echarán una mano.
Pero como principales solo nos vamos a quedar Nico y yo.
SEGUNDO CAMBIO~
Una de las cosas de la que más nos hemos sentido del año pasado es del gran proyecto que teníamos de hacer muchos eventos a lo largo del año, pero como ya se pudo ver, nos fue imposible por falta de tiempo.
Por ello, esta vez solo vamos a dejar tres eventos fijos ^^
Por ello, mil disculpas por no haber podido subir los ganadores del fanart del anterior HetaDay, pero esperamos poder colgarlos pronto u___u
Pero ya estamos aquí!! Hemos vuelto!! Y con este nuevo año que empieza, Hetalienses en Madrid se va a renovar... sí!! Otra vez!! XD
PRIMER CAMBIO!
Solo vamos a estar dos organizadores en esto, aunque según los eventos que tengamos, quizás una serie de personas (algunas ya las conoceréis, como Hinata, Reigo o Enri) nos echarán una mano.
Pero como principales solo nos vamos a quedar Nico y yo.
SEGUNDO CAMBIO~
Una de las cosas de la que más nos hemos sentido del año pasado es del gran proyecto que teníamos de hacer muchos eventos a lo largo del año, pero como ya se pudo ver, nos fue imposible por falta de tiempo.
Por ello, esta vez solo vamos a dejar tres eventos fijos ^^
Marzo/Abril
Recogida de los huevos de Pascua
Junio/Julio
Ginkana veraniega
Octubre
Hetalia Day
TERCER CAMBIO ^^
Ya el año pasado cambiamos el estilo y estructura del blog, pero ahora vamos a volver a reorganizarlo. Dejaremos cada evento con su propio tag, así como el de Galería y Noticias, y ahora se añadirá el de las Bases de los Concursos y todos los antiguos post de la vieja organización estarán en Antiguo HetaDay
Qué os parece todo esto? No es mucha cosa, pero espero que así todo esto salga mil veces mejor y nos lo pasemos el doble o triple de genial n3n
Primer premio de fic en el Hetalia Day 2012
PRIMER PREMIO DE FANFIC DEL HETADAY 2012
Título: Sin título
Autor: Nowaki
Premio: Llavero de Japón (traído de Japón)
Amanecía y los rayos del sol comenzaban a dotar de luz la habitación de Eduard.
Este dormía plácidamente tras una larga noche de limpieza por orden de Ivan, dado que iba a recibir visita y toda la casa debía estar resplandeciente.
Pero como era natural, Ivan delegaría la tediosa tarea de limpiar a sus “queridos” bálticos: Raivis, Toris y Eduard. Mientras tanto, él saldría a visitar a su hermana para saber si podría pagarle la factura del gas.
Y así fue como los tres bálticos fueron forzados a limpiar la casa de su señor.
– No entiendo por qué razón tenemos que limpiar nosotros – comentó Toris mientras limpiaba la gran
cristalera del salón, que había quedado salpicada de gotas rojizas.
– Debe ser porque a él le da pereza hacerlo – respondió Raivis con una voz que denotaba un deje de miedo por si era oído.
– O porque no sabe hacerlo – contestó Toris.
De pronto, ambos bálticos sintieron como si la temperatura de la sala hubiera bajado 10 grados de golpe, porque una voz con una dulzura y un candor que denotaban crueldad contestó a Toris.
– ¿Qué no sé hacer qué, Toris? Veo que vas a necesitar algo de mi compañía… ¿O tal vez de mi hermana Natasha?
Toris y Raivis sintieron que su alma, mente y cuerpo se congelaban. ¿Habría escuchado Ivan su comentario?
Pero cuando ya se preparaban para deshacerse en disculpas mientras se giraban, la voz de Eduard, jovial y alegre, les hizo regresar a la realidad.
– ¿A qué imito bien a Ivan? – y prorrumpió en una sonora carcajada al ver la cara de los otros dos.
– ¡¿Pero se puede saber qué te propones?! – le espetó Toris.
– Ca–casi… casi me da al–algo… – fue capaz de articular Raivis.
–Vamos, vamos… Relajaos los dos. Ivan no va a regresar hasta mañana…
– ¡Pero ya conoces los castigos que nos impone si no sale todo a su gusto! –gritaron Toris y Raivis al unísono.
– Tranquilizaos, por favor… – comentó el mayor de los bálticos, ajustándose las gafas – Tenemos limpia la parte de arriba, y esta parte, la de abajo, está a la mitad.
Raivis y Toris se miraron el uno al otro. A Eduard no le faltaba razón.
– Vamos a tomarnos un pequeño descanso – continuó Eduard –. Al fin y al cabo, nos lo merecemos, ¿no creéis? – concluyó con una pequeña sonrisa.
Los otros dos estuvieron, por fin, de acuerdo con Eduard. Rápidamente se quitaron guantes, delantales y cualquier otro utensilio de limpieza y se sentaron los tres en el sofá de Ivan, ese blanco que solía estar reservado para los invitados.
Tras suspirar por sentarse al fin un poco, fe Raivis quien lo propuso:
– ¿Por qué no jugamos a “verdad o trago”?
Los otros dos le miraron dudosos.
– Si… Ya sabéis… – continuó el menor, aturullándose en sus propias palabras –. Uno dice un hecho, como… yo qué sé… que a Toris le gusta Natasha… y si no es verdad, se bebe.
Bien mirado, necesitaban divertirse un poco, así que aceptaron ambos.
– ¿Pero… – interrumpió Toris –… qué bebemos?
– ¿Qué tal… algo de vodka? – propuso Raivis en un susurro.
La respuesta conjunta de Eduard y Toris no se hizo esperar.
– ¡¿PERO TÚ ESTÁS BIEN?!
– S–si… – respondió Raivis en un susurro –. Abajo hay mu–muchas botellas… No creo que se dé cuenta de si falta una…
– Estoy de acuerdo – corroboró Toris.
Eduard suspiró. En buena se había metido. Si acababan borrachos (que todo apuntaba que sí), todo tomaría un rumbo que no deseaba. Se conocía bien, y sabía que si dejaba que el vodka se adueñara de él, eso solo significaba que sus labios entrarían en contacto con los de otro como mínimo.
– Eduard… Eduard… ¡Ey, despierta!
La voz de Toris le sacó de sus pensamientos. Ante sí se encontró con un vaso de vodka y las miradas de Toris y Raivis.
– Ay, si… Perdón…
– Te toca… – informó Toris – A ver… Veamos, ¿alguna vez has pasado una noche loca con… digamos… ese tal Tino?
El rostro de Eduard se tiñó de rojo de repente.
– ¿Qu… Qué?
– ¡Ajá! Osea que sí. – se rió Raivis.
– ¡N–no! ¿Cómo voy a…?
– Reconócelo, Ed… lo has hecho… – rió Toris.
Le habían pillado. Era cierto. Algunas noches, sus pensamientos habían aterrizado junto a Tino, y su fantasía se había ocupado del resto.
Para ocultar su sonrojo, levantó el vaso y bebió. Tras posar de nuevo el vaso en la mesa, tragó el líquido y se dispuso a pregunta a Toris.
Poco a poco, fueron sintiéndose más animado y acalorados, lo que acabó originando que los tres fueran perdiendo sus camisas. A medida que la noche se echaba encima y bebían más, fueron sintiéndose más desinhibidos con las preguntas.
Cuando ya Raivis había sido vencido por el sueño y apenas quedaba vodka, Toris y Eduard se encontraban en ropa interior, debido al alcohol.
– E–está bien… gafitas – logró articular Toris –. Veamos… ¿le has dado… un beso a… otro hombre?
– Pu… Pues… no… – y alzó su vaso vacío con la intención de beber.
Toris acabó riendo. Había ganado aquel juego.
– He ganado… Y como premio… – de repente, se abalanzó sobre Eduard y juntó sus labios con los del rubio.
Era difícil imaginar describir esa sensación. Le gustó mucho, y como única respuesta exterior acarició el pecho desnudo de Toris, mientras su lengua degustaba aquellos labios con sabor a vodka.
Tras unos minutos que parecieron una eternidad, el beso se rompió.
– T… Toris…
Cayó en un profundo sueño a la vez que Toris, con una sonrisa en los labios.
De repente, se abrió la puerta principal, y apareció una figura altísima con una bufanda.
Ivan sonrió para sí al encontrarse el panorama, y tras comprobar que todo satisfacía a sus exigencias, tomó a cada báltico en brazos y los llevó a sus camas respectivas.
– Buenas noches, bálticos. Veo… que lo habéis vuelto a hacer – susurró a sus dormidos sirvientes.
Eduard despertó, y tras constatar que estaba en su habitación, se levantó.
Justo en ese momento llamaron a su puerta, y esta se abrió antes de darle paso.
– Buenos días, Toris – saludó Eduard con una sonrisa mientras se levantaba y besaba al visitante cálidamente.
– Buenos días, Ed…
Título: Sin título
Autor: Nowaki
Premio: Llavero de Japón (traído de Japón)
Amanecía y los rayos del sol comenzaban a dotar de luz la habitación de Eduard.
Este dormía plácidamente tras una larga noche de limpieza por orden de Ivan, dado que iba a recibir visita y toda la casa debía estar resplandeciente.
Pero como era natural, Ivan delegaría la tediosa tarea de limpiar a sus “queridos” bálticos: Raivis, Toris y Eduard. Mientras tanto, él saldría a visitar a su hermana para saber si podría pagarle la factura del gas.
Y así fue como los tres bálticos fueron forzados a limpiar la casa de su señor.
– No entiendo por qué razón tenemos que limpiar nosotros – comentó Toris mientras limpiaba la gran
cristalera del salón, que había quedado salpicada de gotas rojizas.
– Debe ser porque a él le da pereza hacerlo – respondió Raivis con una voz que denotaba un deje de miedo por si era oído.
– O porque no sabe hacerlo – contestó Toris.
De pronto, ambos bálticos sintieron como si la temperatura de la sala hubiera bajado 10 grados de golpe, porque una voz con una dulzura y un candor que denotaban crueldad contestó a Toris.
– ¿Qué no sé hacer qué, Toris? Veo que vas a necesitar algo de mi compañía… ¿O tal vez de mi hermana Natasha?
Toris y Raivis sintieron que su alma, mente y cuerpo se congelaban. ¿Habría escuchado Ivan su comentario?
Pero cuando ya se preparaban para deshacerse en disculpas mientras se giraban, la voz de Eduard, jovial y alegre, les hizo regresar a la realidad.
– ¿A qué imito bien a Ivan? – y prorrumpió en una sonora carcajada al ver la cara de los otros dos.
– ¡¿Pero se puede saber qué te propones?! – le espetó Toris.
– Ca–casi… casi me da al–algo… – fue capaz de articular Raivis.
–Vamos, vamos… Relajaos los dos. Ivan no va a regresar hasta mañana…
– ¡Pero ya conoces los castigos que nos impone si no sale todo a su gusto! –gritaron Toris y Raivis al unísono.
– Tranquilizaos, por favor… – comentó el mayor de los bálticos, ajustándose las gafas – Tenemos limpia la parte de arriba, y esta parte, la de abajo, está a la mitad.
Raivis y Toris se miraron el uno al otro. A Eduard no le faltaba razón.
– Vamos a tomarnos un pequeño descanso – continuó Eduard –. Al fin y al cabo, nos lo merecemos, ¿no creéis? – concluyó con una pequeña sonrisa.
Los otros dos estuvieron, por fin, de acuerdo con Eduard. Rápidamente se quitaron guantes, delantales y cualquier otro utensilio de limpieza y se sentaron los tres en el sofá de Ivan, ese blanco que solía estar reservado para los invitados.
Tras suspirar por sentarse al fin un poco, fe Raivis quien lo propuso:
– ¿Por qué no jugamos a “verdad o trago”?
Los otros dos le miraron dudosos.
– Si… Ya sabéis… – continuó el menor, aturullándose en sus propias palabras –. Uno dice un hecho, como… yo qué sé… que a Toris le gusta Natasha… y si no es verdad, se bebe.
Bien mirado, necesitaban divertirse un poco, así que aceptaron ambos.
– ¿Pero… – interrumpió Toris –… qué bebemos?
– ¿Qué tal… algo de vodka? – propuso Raivis en un susurro.
La respuesta conjunta de Eduard y Toris no se hizo esperar.
– ¡¿PERO TÚ ESTÁS BIEN?!
– S–si… – respondió Raivis en un susurro –. Abajo hay mu–muchas botellas… No creo que se dé cuenta de si falta una…
– Estoy de acuerdo – corroboró Toris.
Eduard suspiró. En buena se había metido. Si acababan borrachos (que todo apuntaba que sí), todo tomaría un rumbo que no deseaba. Se conocía bien, y sabía que si dejaba que el vodka se adueñara de él, eso solo significaba que sus labios entrarían en contacto con los de otro como mínimo.
– Eduard… Eduard… ¡Ey, despierta!
La voz de Toris le sacó de sus pensamientos. Ante sí se encontró con un vaso de vodka y las miradas de Toris y Raivis.
– Ay, si… Perdón…
– Te toca… – informó Toris – A ver… Veamos, ¿alguna vez has pasado una noche loca con… digamos… ese tal Tino?
El rostro de Eduard se tiñó de rojo de repente.
– ¿Qu… Qué?
– ¡Ajá! Osea que sí. – se rió Raivis.
– ¡N–no! ¿Cómo voy a…?
– Reconócelo, Ed… lo has hecho… – rió Toris.
Le habían pillado. Era cierto. Algunas noches, sus pensamientos habían aterrizado junto a Tino, y su fantasía se había ocupado del resto.
Para ocultar su sonrojo, levantó el vaso y bebió. Tras posar de nuevo el vaso en la mesa, tragó el líquido y se dispuso a pregunta a Toris.
Poco a poco, fueron sintiéndose más animado y acalorados, lo que acabó originando que los tres fueran perdiendo sus camisas. A medida que la noche se echaba encima y bebían más, fueron sintiéndose más desinhibidos con las preguntas.
Cuando ya Raivis había sido vencido por el sueño y apenas quedaba vodka, Toris y Eduard se encontraban en ropa interior, debido al alcohol.
– E–está bien… gafitas – logró articular Toris –. Veamos… ¿le has dado… un beso a… otro hombre?
– Pu… Pues… no… – y alzó su vaso vacío con la intención de beber.
Toris acabó riendo. Había ganado aquel juego.
– He ganado… Y como premio… – de repente, se abalanzó sobre Eduard y juntó sus labios con los del rubio.
Era difícil imaginar describir esa sensación. Le gustó mucho, y como única respuesta exterior acarició el pecho desnudo de Toris, mientras su lengua degustaba aquellos labios con sabor a vodka.
Tras unos minutos que parecieron una eternidad, el beso se rompió.
– T… Toris…
Cayó en un profundo sueño a la vez que Toris, con una sonrisa en los labios.
De repente, se abrió la puerta principal, y apareció una figura altísima con una bufanda.
Ivan sonrió para sí al encontrarse el panorama, y tras comprobar que todo satisfacía a sus exigencias, tomó a cada báltico en brazos y los llevó a sus camas respectivas.
– Buenas noches, bálticos. Veo… que lo habéis vuelto a hacer – susurró a sus dormidos sirvientes.
Eduard despertó, y tras constatar que estaba en su habitación, se levantó.
Justo en ese momento llamaron a su puerta, y esta se abrió antes de darle paso.
– Buenos días, Toris – saludó Eduard con una sonrisa mientras se levantaba y besaba al visitante cálidamente.
– Buenos días, Ed…
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